De esta manera Isabella Sandrith Higuera define lo que es ser ganadora de la Beca ACOFI que se entrega por primera vez después de un proceso de trabajo del Consejo Directivo, el cual se venía gestando hace más de tres años. Es una niña muy joven, tiene 17 años, nació en la ciudad de Maicao, en el departamento de La Guajira, muy al norte de Colombia. Es la menor de tres hermanas y una matemática innata.
Hablamos con ella en el marco de la Asamblea General Ordinaria de ACOFI, a donde asistió invitada por la Asociación para compartir con los estudiantes y con todos los asistentes su experiencia.
Su historia, como la de muchas de otras niñas que sueñan con llegar a la universidad, está cargada de retos y sueños que inician en su pueblo natal y que por circunstancias ajenas se ven truncados por la falta de recursos en la familia. Isabella recibió la información de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, en donde ofrecían la beca, pero pensó que era para varias niñas y que no tenía mucha oportunidad, sin embargo, se postuló y cuando salió ganadora no se lo podía creer.
Un cambio de vida que no imaginaba
Actualmente, está cursando su primer semestre de Ingeniería Mecatrónica en esta Universidad, sintiendo que este golpe emocional ha sido lo mejor que le ha pasado en sus cortos años de vida. Su vocación para estudiar ingeniería nació en su colegio, era muy buena en matemáticas y siempre le decían que la ingeniería era su carrera y aunque su opción era estudiar Inteligencia Artificial, pero en Colombia aún no existía, por ello averiguó cuál era la ingeniería que más se acercaba y gracias a la información que recibió de alguien que realizó sus estudios en esa profesión se decidió por ella.
Su mamá, hoy se siente feliz de que su hija esté cumpliendo sus sueños y la apoya en todo lo que esté a su alcance.
Isabella se trasladó a vivir a Bucaramanga y aunque no ha sido fácil este cambio de vida para ella, siente que esta oportunidad no la puede desaprovechar y que por fin se le dará el sueño de formarse como ingeniera para construir un robot y a través de la innovación y la inteligencia artificial crear soluciones que faciliten la vida de las personas.
Aunque en su curso la mayoría son hombres, aprovecha esto porque considera que puede aprender de todos incluidas las tres compañeras mujeres que tiene este semestre. “La verdad en la universidad no veo que a las niñas las excluyan por el género, al contrario, siento que les va bien” afirmó nuestra estudiante becaria.
Para ella ha sido muy importante asistir a la Asamblea de ACOFI y encontrarse rodeada de tantas personas sabias por todo el conocimiento que tienen. Así mismo, el compartir con los estudiantes del Capítulo estudiantil de ACOFI le ha dejado grandes satisfacciones, destaca la unión y la solidaridad de este grupo y aprender de ellos ha sido gratificante para ella.
Su consejo para las niñas es que aprendan de sí mismas para saber qué les gusta y a qué se quieren dedicar y que luchen por sus sueños, que la plata no lo es todo.
Por lo pronto, Isabella tiene entre sus prioridades estar cerca de personas que le sumen, no dejarse desviar de su camino, trabajar con ahínco por su principal sueño y esfuerzo que es sacar su profesión adelante y ser una exitosa ingeniera.
Para el Consejo Directivo de ACOFI, es un logro y una satisfacción poder ayudar en las vocaciones de niñas que quieran ser ingenieras, darles una oportunidad para cumplir sueños y de esta manera motivar a más niñas para transformar nuestro entorno a través de la ingeniería.






